Aureliano se quedará solo
por Jhon Guerra
I
Tengo todo tipo de juguetes: Balones de todos tamaños, espadas que defienden mi honor o matan dragones, pequeños soldados que siempre están dispuestos a ir a la guerra por mí, caballos valientes de madera, autos de carrera que me llevan de los dormitorios a la sala, aviones con los que viajo por el mundo dibujado en la pared de mi habitación y claro… Aureliano. Él es de mi edad, muy callado y no se sabe ninguno de los juegos. Me molesta tener que explicarle todo. Casi siempre le grito pero parece que no importa que tan alto lo haga. Él siempre reacciona igual: no hace nada o se va corriendo a llorar. Aureliano dice que su papá era obrero y murió en la mina, su mamá trabaja en mi casa y acompaña a mi abuela que se queda sola. Mi mamá siempre está en el club y mi papá de viaje en otro país, aunque ambos pelearon y él dijo que no regresaría. Siempre discutían mucho, se insultaban, nunca usaban palabras del diario. Yo no me aburro; bueno, siempre en cuando este Aurelio, a veces me hace reír mucho con las cosas tontas que dice: pregunta cómo hicieron una casa tan grande, o si hay alguien encerrado en el piano que canta. Una vez, incluso, una vez intentó comerse la fruta de plástico de la mesa de la cocina. Es de verdad muy tonto.
1
En el pueblo todo era más bonito, aunque tenía que levantarme muy temprano. Me gustaba pastear a los carneros y en la tarde llegar a mi casa con mis hermanos. Luego el patrón, papá del niño Javier, nos trajo de su estancia a su casa. Él quería mucho a mi mamá. Este sitio es bonito pero nada es mío, no entiendo cómo es la vida. El niño Javier dice que soy un burro, pero a veces no me dan ganas de aprender ni de jugar. Extraño mi casa, los animales, subir a los cerros, hacer todo sin miedo o vergüenza. Mi mamá dice que mi tayta nos cuida desde el cielo; yo le ruego todos los días para que nos haga regresar. En esta casa nos tratan bien a veces, pero siempre nos recuerdan que no somos como ellos. Yo no puedo agarrar los juguetes del niño Javier, no puedo entrar a la sala porque soy bruto y puedo romper algo. Ni mi mamá ni yo podemos comer en el comedor y sobre todo no podemos molestar si hay visitas. Tenemos que obedecer todo lo que nos mandan.
2
En un rato más nos escaparemos, Aureliano me seguirá. Iremos juntos hasta el correo. Esperaremos en la tienda mercantil, luego tomaremos el bus de las 4. En unos minutos estaremos en el circo que está a las afueras del pueblo. Será increíble, seguro hay animales salvajes, leones, tigres, elefantes; también habrán payasos, trapecistas, todo lo que dice mi libro sobre circos. Saldremos detrás de la mamá de Aurelio, cuando ella se vaya al mercado.
Escucho la puerta de la cocina, llegó el momento. Salimos silenciosamente detrás de Casilda, nadie nos ve. Aurelio tiembla y no dice nada. Llegamos al coreo, cruzamos la pista y esperamos el bus. En el viaje veo de camino la escuela y la casa de mi abuela; está abandonada desde que mi abuela vive con nosotros. Llegamos, voy corriendo y pago la entrada al circo. Sólo nos alcanza para una, a pesar de que saque todos mis ahorros.
II
El niño Javier me obliga a hacer cosas que no quiero; después me castigan por su culpa, pero esta vez si quise seguirle al circo. Dice que hay animales y hombres que vuelan. Nunca he visto nada así en el pueblo, por eso hemos venido hasta acá. Yo le sigo porque él conoce todas las calles, su mamá lo lleva a todos lados y él sabe mucho de esta vida; además tiene harta plata. Me dijo que lo esperara para entrar juntos; igual y me da miedo moverme no conozco a nadies.
III
Sólo he comprado una entrada para Aureliano, pobrecito, él nunca ha visto un circo. Yo regresaré, mi papá ya había prometido traerme si me portaba bien; además mi mamá dice que Casilda está enferma, se irá a morir a su pueblo. Nadie quiere a Aureliano. La abuela dice que es advenedizo, ilegítimo, hijo del pecado. Pobre Aureliano se va a quedar solo…él es mi único amigo.
Etiquetas: Escritos
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