Bienvenido
por Cathy
Buenas noches. Aquí sólo se saluda de esa manera; como verás, la luz no resbala por aquí desde hace mucho. ¿Sientes frío?, vamos, hoy es el día más caluroso del... iba a decir "año", pero los relojes ya no envenenan el lugar.
Deja de palmearte, no morirán. No te preocupes, te acostumbrarás a las picaduras, tanto que extrañarás sus apasionados besos. Tranquilo, los placeres se disfrutan de a uno, no se permiten orgías en este lugar. ¿Amigo?, ¡amigo!, no seas ridículo, mi mano no se extenderá más que mis palabras. Veo que el olfato sigue funcionándote; no no no, no te prives de tan exquisito aroma; ¿te parece nauseabundo?, entonces nunca callará tu estómago. ¿Ves mi sonrisa?... pero qué digo, el cerebro se me ha entumecido, si todo está oscuro aquí, ¡bah! Agudiza tus oídos, ¿distingues el modo en que pronuncio la "s"? No, no soy un anciano ¿Porqué crees que suena así?...gran parte de mis dientes se han desintegrado. ¿Ácido?, ¿acaso la imaginación te ha abandonado?, además, si fuese eso qué más da, no se muere uno dos veces ¿verdad? No no, mejor me reservo esa información; por tu voz pareces ser muy delicado y no quiero ser el motivo de tus desmayos. Caray, pero qué curioso eres... está bien, está bien, te lo diré.
Como verás, aquí no existe ese mundillo cómodo y lujoso. Esta jaula no será de oro, pero es una jaula igual. Si allí no luchabas por nada, déjame decirte que ya es demasiado tarde para hacerlo; sólo debes esperar lo que venga. No puedes moverte, te habrás dado cuenta... que, ¿tanta es tu distracción?, si la idiotez anida en tu frente... ¡Ah!, ¡qué estúpido eres!... No, no falta ni una pieza de tu... ja, “cuerpo”… lamentablemente. Este río que llega hasta nuestras cinturas es simplemente piedra, ¿creías, que ibas a refrescarte en sus orillas? Pobre, no sabes nada... Bien, bien, regresemos a nuestro asunto.
Amables cerdos nos privilegian con su visita. Ellos gustan de desgarrar nuestro abdomen. No, no te preocupes, aquí nadie tiene la dicha de librarse de su putrefacta piel; mientras ellos devoran, nuestros tejidos se renuevan casi simultáneamente... Por supuesto, duele, pero aquí el dolor es algo tan monótono y aburrido que los quejidos son todos iguales... Otra vez las distracciones. Continúo. Los cerdos no se alimentan de nuestras vísceras, no; al contrario, detestan su sabor. Sólo tragan por placer; los gritos son su ambrosía. Después de tragar, colocan sus pezuñas en los cuellos y presionan de tal manera que nuestras bocas se abren como si fuese un reflejo... ¿Para qué?, ¿no te lo imaginas siquiera? Eres tan gusano... Vomitan, ese es nuestro suculento bocado; nada parecido a los manjares que disfrutabas ¿verdad? No te mortifiques, después de unas cuantas cenas, los asnos serán caviar...
Estás... ¿Estás llorando?, eres tan patético, no sé porqué te enviaron aquí... oye, ¿me dejas beber tus lágrimas?; adoro sentir la debilidad ajena arrastrarse por mi garganta... me gusta sentir tus temblores, sobretodo el rechinar de tus dientes, es tan... gratificante... A todo esto, no me has dicho tu nombre... Qué extraño es... Creo que he sido muy descortés, te deseo la mejor de las estadías. No, no, es ETERNA. ¿El purgatorio?, qué inocencia la tuya, eso es para cristianos. Bueno pues, te doy la bienvenida a esta Nada: Bienvenido, Isidore.
Etiquetas: Escritos
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